Anónimo
Sentado en una banca mirando a la gente pasar, un día de calido de primavera, un suave viento recorría las calles, las palomas volaban de un lugar a otro buscando alimento, la gente pasaba un poco apurada, era septiembre mes de la patria, asados, reuniones de familias, bailes entre otra cosas. Veía a la gente preocupada de muchas cosas menos de lo que importaba un paisaje hermoso con tan solo levantar la mirada, la cordillera invitándonos a observarla y a visitarla, más el paisaje verde a nuestro alrededor hacía una postal de recuerdo. Me pare y empecé a caminar con destino incierto solo por el placer de disfrutar, la gente iba corriendo mientras yo caminaba en cámara lenta para ellos, pensé que era el único pero no fue así, vi caminado a otra persona a mi ritmo me sorprendió al principio, me fascino después, me preguntaba quien podría ser, pensara lo mismo que yo, sentirá lo mismo que yo. A medida que nos acercábamos tu silueta empezó a cobrar forma, llevabas el pelo solo afirmado por un pinche, no podías llevarlo mejor, ibas vestida con un jeans y una polera sin ser nada pomposo, pero te hacia ver hermosa, cada paso que nos acercábamos me ponía nervioso de la forma que nunca me ponía, era un nervio que no lo había sentido nunca no se que era, estábamos casi frente a frente y supe que eras tu, no sabia tu nombre no conocía tu cara, pero supe que eras tu, no sabia adonde ibas pero esas tu, te vi por cinco segundos y me hiciste feliz por toda una vida, sabiendo lo que se siente el amar a una persona.

